Lo de monstruos, claro está, es un decir. Un convencionalismo útil, porque los monstruos monstruos no son así, como ya -ay- seguramente sabes o, al menos, sospechas.
Éstos solo son de cine; símbolos de lo distinto, lo misterioso o lo incomprensible, pero no de lo malvado. En ningún caso.
Pueden ser en ocasiones un poquito impulsivos, ansiosos, brutales, egoístas, desagradables o ladinos, pero ¿dirías que eso define a un monstruo? Porque si es así quizá alguien debiera replantearse ligeramente su condición de humano (no, tú no; digo aquel tipo del fondo), jeje.
Pero bueno, a lo que íbamos. En realidad no hay mucho que decir sobre las ilustraciones de hoy, porque sería practicamente imposible ser original, así que tan solo te dejaré con ellas, no sin antes aclarar que falta una, puesto que eran originariamente cuatro.
Naturalmente, sabes quién es el cuarto ‘monstruo’ clásico de las viejas películas que falta, y el motivo de su ausencia en esta entrada es que salvo error, no quiero repetir trabajos, y ya tuvo el honor de aparecer en otra, concretamente la primera (1- INTRO), de la que no pienso poner el dichoso enlace ‘pincha aquí’ para que, acaso, te remueva un poco la curiosidad y la busques tu mismo, si lo deseas (risa diabólica), en el archivo de entradas.
Y así pues... ahí vá eso...
La criatura es, en ausencia de un nombre propio, conocida por el apellido de su creador, un tal Dr. Víctor Frankenstein.
Una simpática maldición (mira tú qué gracia) conduce al señorito Larry Talbot por la senda de la amargura y la escabechina cada vez que la luna llena aparece en el cielo. No diré más.
De nuevo maldiciones, y venganza, y castigo y, sobre todo l’amour, jeje, l’amour fou que no conoce fronteras de espacio o de tiempo, ya sabes...
Todo esto y más en... La Momia.
Y esto es todo por hoy. Hasta pronto, queridos... monstruos.
sábado, 22 de abril de 2017
sábado, 15 de abril de 2017
27. SOBRE UN TALLER EN LA NOCHE
Hace la friolera de doce años tuve ocasión de participar en algunas actividades para jóvenes organizadas por la Casa de la Juventud Municipal de la localidad donde vivía.
La cosa consistía en desarrollar deportes y talleres los viernes y sábados hasta las doce de la noche para ofrecer una alternativa de esparcimiento a parte de los chavales que de todas formas ya salían a esas horas noctámbulas, reuniéndoles en un polideportivo local.
Se barajaron diversas opciones para la realización de los talleres prácticos, y hete aquí que las cabezas pensantes del asunto contactaron con un servidor para proponerme la realización de uno de ellos, de cómic. Concretados los términos del asunto, confeccioné a modo de programa de la actividad cuatro páginas en las que como introducción a la... cosa, relataba en viñetas los pasos principales para la elaboración de una historieta.
Ignoro si, finalmente, aquello cumplió el objetivo esperado de arrancar algunos jovenzuelos de los entornos nocturnos habituales, mucho menos didácticos y seguros, pero desde luego, fue para mí una experiencia muy curiosa y estimulante, que recuerdo, siempre que lo hago, con una sonrisa en los labios.
Éstas son las cuatro páginas. Notarás, claro, que están sin el texto, y es porque ciertas dificultades a la hora de reducir el peso del archivo lo hacían casi ilegible (aparte de que la rotulación dejaba un poco que desear, ejem), y he preferido que no esté a que apareciera emborronado.
Debo agradecer, por otra parte, a míster Scott McLoud, insigne teórico del arte secuencial (o tebeo, para entendernos) la divertida fórmula que tomé prestada de sus trabajos; lo del personaje narrador explicando los entresijos del asunto, y a Daniel lo de dejarlo tal y como era, en blanco y negro, ya que había empezado a colorearlo, y eso, aunque le daba más empaque visual, le arrebataba el aire espontáneo original
Y sin más rollos, éstas son las páginas...
La cosa consistía en desarrollar deportes y talleres los viernes y sábados hasta las doce de la noche para ofrecer una alternativa de esparcimiento a parte de los chavales que de todas formas ya salían a esas horas noctámbulas, reuniéndoles en un polideportivo local.
Se barajaron diversas opciones para la realización de los talleres prácticos, y hete aquí que las cabezas pensantes del asunto contactaron con un servidor para proponerme la realización de uno de ellos, de cómic. Concretados los términos del asunto, confeccioné a modo de programa de la actividad cuatro páginas en las que como introducción a la... cosa, relataba en viñetas los pasos principales para la elaboración de una historieta.
Ignoro si, finalmente, aquello cumplió el objetivo esperado de arrancar algunos jovenzuelos de los entornos nocturnos habituales, mucho menos didácticos y seguros, pero desde luego, fue para mí una experiencia muy curiosa y estimulante, que recuerdo, siempre que lo hago, con una sonrisa en los labios.
Éstas son las cuatro páginas. Notarás, claro, que están sin el texto, y es porque ciertas dificultades a la hora de reducir el peso del archivo lo hacían casi ilegible (aparte de que la rotulación dejaba un poco que desear, ejem), y he preferido que no esté a que apareciera emborronado.
Debo agradecer, por otra parte, a míster Scott McLoud, insigne teórico del arte secuencial (o tebeo, para entendernos) la divertida fórmula que tomé prestada de sus trabajos; lo del personaje narrador explicando los entresijos del asunto, y a Daniel lo de dejarlo tal y como era, en blanco y negro, ya que había empezado a colorearlo, y eso, aunque le daba más empaque visual, le arrebataba el aire espontáneo original
Y sin más rollos, éstas son las páginas...
Y esto es todo por hoy, damas y caballeros. Vuelvan por aquí pronto y habrá más (casi seguro).
sábado, 8 de abril de 2017
26 - EL CLÁSICO BROCHAZO
Como recordarás, en la entrada número siete (7) saqué a relucir del viejo arcón de los dibujos (colección personal, dicho en pomposo) unas ilustraciones basadas en algunas obras clásicas de la historia de la pintura. Hoy, casi veinte entradas después, toca ampliar la pinacoteca con tres nuevas piezas.
Como ya te comenté en su momento, la intención de éstas adaptaciones no era la réplica exacta de las obras previas, sino una adaptación rápida y espontánea, enfocada menos a la imitación precisa que a la interpretación más suelta.
A ver qué te parece el experimento...
Del maestro flamenco Petrus Christus está la versión de su 'Retrato de una joven dama', sobrio y de una expresiva inexpresividad, jeje...
Luego, Velázquez (si, otra vez él) en una de sus espontáneos estudios de personajes, en éste caso, se trata de su criado Juan de Pareja.
Y termino con mi versión de La condesa de Vilches, de Federico Madrazo, una pintura que al natural, vaya, yo diría que corta el hipo.
Como ya te comenté en su momento, la intención de éstas adaptaciones no era la réplica exacta de las obras previas, sino una adaptación rápida y espontánea, enfocada menos a la imitación precisa que a la interpretación más suelta.
A ver qué te parece el experimento...
Del maestro flamenco Petrus Christus está la versión de su 'Retrato de una joven dama', sobrio y de una expresiva inexpresividad, jeje...
Luego, Velázquez (si, otra vez él) en una de sus espontáneos estudios de personajes, en éste caso, se trata de su criado Juan de Pareja.
Y termino con mi versión de La condesa de Vilches, de Federico Madrazo, una pintura que al natural, vaya, yo diría que corta el hipo.
Hasta la próxima...
sábado, 1 de abril de 2017
25.- UNA DE LOVECRAFT
Ya te he hablado antes de mi afición por los escritos del Hombre de Providence, y has visto un par de adaptaciones al cómic de alguno de sus relatos, que puedes rastrear en entradas más antiguas. También has visto, aquí y allá, algún dibujo suelto y algún tentáculo sibilino, como que no quiere la cosa.
Pero lo de hoy es la primera parte de una inmersión monográfica en la maraña de conceptos y criaturillas que poblaron los escritos de Howard Phillips.
Si no te gusta Lovecraft, entenderás que no es fácil explicar algunos apegos a quien no los comparte, en especial si no están enraizados en alguna característica artística canónica y aceptada de forma universal, y me explico; Poe puede gustarte o no, pero no pondrías en duda publicamente su capacidad literaria (sin quedar automáticamente bautizado como un Chéspir de salón).
Bueno, pues con Lovecraft, casi pasa lo contrario; no es que su prosa sea aquel ‘torrente avasallador saltando de peña en peña’ que decía Don Vicente, sino lo opuesto; una densa y sigilosa marea que, merced a una fórmula cadenciosa y machacona, termina por empapar al lector con los conceptos e ideas deseadas. No brilla, la prosa digo, y no busca exquisitez narrativa ni filigrana artística, sino la ceación de la atmósfera precisa para el desarrollo de la historia hasta su desenlace. Y realmente algún acierto tendrá, porque sigue viva, reeditándose y llamando la atención mucho más incluso que en su propio tiempo, unos ochenta años después de la muerte del autor.
Las ilustraciones que siguen a éste tocho que acabas de ingerir (o no) son de hace más de un lustro, y se idearon para acompañar un texto supuestamente compilatorio que, sin embargo, permanece en un proceso de depurado y revisión permanente, como debe ser, y del que serás debidamente informado si en algún momento llega a ver la luz, o las tinieblas, mejor dicho.
Naturalmente, ésta primera entrega de la ‘sección Lovecraft’ va dedicada a su más conocida creación, al no-personaje por excelencia dentro del llamado horror cósmico, al mismísimo Gran Anciano, ¡¡¡al maligno Cthulhu !!!
Que lo disfrutes...
Aquí tienes al Gran Anciano posando, en cuclillas, como para una escultura.
Ésta es una suerte de amenazador primer plano.
Aquí está sentado como ves, muerto o dormido, en su ciudad sumergida bajo las aguas del Pacífico.
Y por último, emergiendo de dichas aguas, monstruoso y maligno, listo para hacer una vez más su santa voluntad...
Hasta la próxima, paciente lector...
martes, 21 de marzo de 2017
24.- ALGO MÁS QUE 2D
Recordarás que ya hice una entrada, hace algún tiempo, dedicada a otros menesteres que no guardaban (demasiada) relación con la cosa del dibujo y la ilustración.
Se trataba de objetos en volumen destinados a la cosa decorativa, tanto en un sentido personal o doméstico, como de imagen corporativa de negocio.
Pues bien, aquí va una segunda parte de todo aquello...
El primero es el rótulo exterior de un peculiar y efímero establecimiento comercial que tal vez te suene de algo, aunque es más probable que no...
Aquí una flamígera versión del ultraclásico Cadillac Eldorado, en versión descapotable y con macarrónica decoración.
Luego viene algo de atrezzo para estudios fotográficos, tallado en un bloque de poliespán.
Y por último, unos paneles decorativos de gran tamaño para muros, inspirados en los frisos en relieve de antiguas civilizaciones.
Se trataba de objetos en volumen destinados a la cosa decorativa, tanto en un sentido personal o doméstico, como de imagen corporativa de negocio.
Pues bien, aquí va una segunda parte de todo aquello...
El primero es el rótulo exterior de un peculiar y efímero establecimiento comercial que tal vez te suene de algo, aunque es más probable que no...
Aquí una flamígera versión del ultraclásico Cadillac Eldorado, en versión descapotable y con macarrónica decoración.
Luego viene algo de atrezzo para estudios fotográficos, tallado en un bloque de poliespán.
Y por último, unos paneles decorativos de gran tamaño para muros, inspirados en los frisos en relieve de antiguas civilizaciones.
lunes, 13 de marzo de 2017
23. LAS RUBIAS DEL REY KONG
No recuerdo la edad exacta con la que vi King Kong por primera vez, pero era muy pequeñajo. Tal vez demasiado, porque me dejó tan impactado que aún hoy conserva para mí una fascinación difícil de racionalizar.
No es mucho lo que pueda decirse de los personajes que te traigo hoy, así que no lo haré. El primero y el tercero son el mismo, pero desde una perspectiva que dista unos setenta y dos años, casi ná.
Ann Darrow es una cándida y necesitada jovenzuela perdida entre las afiladas garras del terrorífico monstruo que es... la gran ciudad, Solo necesita de un pequeño salto en un infecto carguero para transformarse, desde luego a su pesar, en el mortífero anzuelo donde picará irremediablemente el amo y señor de la Isla Calavera...
Dwan es lo mismo pero en frivolón. A ella le tocó la peli mala, la del 77; la que no volverías a ver nunca más si no fuera precisamente por el señuelo sabiamente colocado que no es otro que ella misma, y no solo para nuestro querido gorila gigante...
Y de nuevo Ann Darrow en la versión más reciente, la de Jackson.
Aquí la muchacha tiene más calado. Posee las gracias necesarias, pero además tiene un algo simpático y con carácter que la hace doblemente peligrosa para nuestro indefenso y trágico monstruo.
Espero que te hayan gustado.
No es mucho lo que pueda decirse de los personajes que te traigo hoy, así que no lo haré. El primero y el tercero son el mismo, pero desde una perspectiva que dista unos setenta y dos años, casi ná.
Ann Darrow es una cándida y necesitada jovenzuela perdida entre las afiladas garras del terrorífico monstruo que es... la gran ciudad, Solo necesita de un pequeño salto en un infecto carguero para transformarse, desde luego a su pesar, en el mortífero anzuelo donde picará irremediablemente el amo y señor de la Isla Calavera...
Dwan es lo mismo pero en frivolón. A ella le tocó la peli mala, la del 77; la que no volverías a ver nunca más si no fuera precisamente por el señuelo sabiamente colocado que no es otro que ella misma, y no solo para nuestro querido gorila gigante...
Y de nuevo Ann Darrow en la versión más reciente, la de Jackson.
Aquí la muchacha tiene más calado. Posee las gracias necesarias, pero además tiene un algo simpático y con carácter que la hace doblemente peligrosa para nuestro indefenso y trágico monstruo.
Espero que te hayan gustado.
lunes, 6 de marzo de 2017
22. NEGRO SOBRE BLANCO
Veamos...
Ya sabes que no soy precisamente muy de manga, ni poco tal vez. Y sé que por ello me pierdo un vasto territorio de viñetas, temas y autores, y no se trata de temáticas, que hay para todos los gustos, ni de la cosa literaria o plástica, que también es casi inabarcable. Se trata de algo indefinible que me produce una gran pereza, que en ocasiones quisiera sacudirme, pero no siempre.
Sin embargo, una de las cosas que sí admiro de ésta modalidad del cómic es el uso del blanco y negro. Ya se que es debido a cuestiones económicas editoriales más que por elección de los mangakas, pero mantener el negocio y hacerlo crecer con lo que para muchos occidentales es una carencia (en éste mundo del full color) no deja de ser, a mi juicio, un gran mérito.
De ahí que para ésta entrada haya escogido un puñado de ilustraciones en blanco y negro, y gris, que confío en que no se vean como que les falta algo.
Primero un plano general de las titánicas columnas de basalto del fin del mundo, donde el océano, fragoroso, se precipita al vacío cósmico en una gran cascada envuelta en nubes de vapor.
Casi ná.
Un instante tenso en la agitada Alemania de la república de Weimar. El tono de gris tramado se añadió al color negro mediante un pintoresco proceso fotográfico hoy en desuso (qué digo en desuso; ¡muerto y enterrado! Si, si, qué anciano es uno, jeje).
Esta ilustración acompañó a un exótico y experimental relato colectivo titulado Al-Cuhuir.
Desde lo del extraño meteorito -ya sabes- que cayó en el pozo de la granja de los Gardner, algo ha cambiado en la vegetación del lugar, y no solo en ella... según puedes leer en el relato llamado 'El color que cayó del cielo', de H.P.L.
Y aquí tienes una prueba de tinta de uno de los personajes; Helga Graff, que protagonizan una historieta que verás por aquí en un tiempo.
Y para la próxima entrada, casi coincidiendo con el estreno de una nueva peli (crucemos los dedos, a ver qué han hecho ahora) de uno de nuestros monstruos más favoritos, daremos un repaso -figurado, claro- a sus compañeras de cartel.
Se trata nada menos que de las...
Te espero.
Ya sabes que no soy precisamente muy de manga, ni poco tal vez. Y sé que por ello me pierdo un vasto territorio de viñetas, temas y autores, y no se trata de temáticas, que hay para todos los gustos, ni de la cosa literaria o plástica, que también es casi inabarcable. Se trata de algo indefinible que me produce una gran pereza, que en ocasiones quisiera sacudirme, pero no siempre.
Sin embargo, una de las cosas que sí admiro de ésta modalidad del cómic es el uso del blanco y negro. Ya se que es debido a cuestiones económicas editoriales más que por elección de los mangakas, pero mantener el negocio y hacerlo crecer con lo que para muchos occidentales es una carencia (en éste mundo del full color) no deja de ser, a mi juicio, un gran mérito.
De ahí que para ésta entrada haya escogido un puñado de ilustraciones en blanco y negro, y gris, que confío en que no se vean como que les falta algo.
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Primero un plano general de las titánicas columnas de basalto del fin del mundo, donde el océano, fragoroso, se precipita al vacío cósmico en una gran cascada envuelta en nubes de vapor.
Casi ná.
Un instante tenso en la agitada Alemania de la república de Weimar. El tono de gris tramado se añadió al color negro mediante un pintoresco proceso fotográfico hoy en desuso (qué digo en desuso; ¡muerto y enterrado! Si, si, qué anciano es uno, jeje).
Esta ilustración acompañó a un exótico y experimental relato colectivo titulado Al-Cuhuir.
Desde lo del extraño meteorito -ya sabes- que cayó en el pozo de la granja de los Gardner, algo ha cambiado en la vegetación del lugar, y no solo en ella... según puedes leer en el relato llamado 'El color que cayó del cielo', de H.P.L.
Y aquí tienes una prueba de tinta de uno de los personajes; Helga Graff, que protagonizan una historieta que verás por aquí en un tiempo.
Y para la próxima entrada, casi coincidiendo con el estreno de una nueva peli (crucemos los dedos, a ver qué han hecho ahora) de uno de nuestros monstruos más favoritos, daremos un repaso -figurado, claro- a sus compañeras de cartel.
Se trata nada menos que de las...
Te espero.
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